domingo, 26 de junio de 2016

Trovador del camino.

Cantando iba los caminos,
deseoso de un amor,
trovador de un tiempo antiguo,
de tabernas bebedor.
En las aguas cristalinas,
del riachuelo de turno,
se limpiaba la resaca,
y su vivir taciturno.
Su caballo fiel amigo ,
y su guitarra a la espalda,
acompañaban sus días,
buscando una nueva plaza.
Aventuras no faltaban,
siempre de faldas ardientes,
ahogando su pena en vino.,
recordándola entre dientes.
El sol era la caricia,
y la lluvia dulce alivio,
las estrellas unos ojos,
el viento susurro tibio.
Porque una tarde en la vega,
en camino pedregoso,
tropezó con una moza,
de cabello muy sedoso.
La subió a su caballo,
le canto bella canción,
a sus pies cayó rendida,
a tan dulce tentación.
Era el azul de su cielo,
el agua de su transío,
su rayo de sol eterno,
del mar era su navío.
Pero siendo  hombre de mundo,
se te cruzó una hembra,
no pudo mas que cumplirle,
lo que de macho se espera.
Las palabras de las bocas,
corren rápido en los pueblos,
y a los oidos de ella,
llegaron como aguacero.
El nudo de su garganta,
bajó hasta su corazón,
emborronó su mirada,
y Azrael se la llevó.
Ahora el canta su pena,
la busca en otras miradas
ansioso y a la espera,
de esa muerte deseada.

Dolores Egea (Lolaila)

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